Nueva York, pleno corazón de Manhattan. Allí, un día cualquiera, un anciano despierta encadenado en lo que parece una mazmorra medieval: horrorizado, descubre que no sabe quién es ni por qué está allí.Esa misma tarde, dos adolescentes reciben un extrañísimo correo electrónico; al abrirlo, descubren una larga y extraña sucesión de operaciones matemáticas; y, por último, una eminente neuróloga, firme candidata al premio Nobel, aparece muerta en su habitación: su cuerpo no muestra signos de violencia, tan sólo la palabra kôt grabada en la palma de la mano...
<<Entre enigma y enigma se esconde un fondo de reflexión que cuestiona la tecnología y, sobre todo, sus usos.
Diario Sur
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